Ilustración por Héctor Osuna

Durante seis años y cuatro meses -o 2.319 días-, Íngrid Betancourt Pulecio estuvo secuestrada por la hoy desmovilizada guerrilla de las Farc, que pretendía usarla, junto a otro medio centenar de colombianos, como valor de cambio para alcanzar sus pretendidos fines políticos. En una operación militar, de la que todavía no se tiene un informe oficial contrastado y contrastable, le fue arrebatada de las manos al grupo irregular junto a otros catorce rehenes. Esa acción produjo una inflexión irreversible en el conflicto colombiano y abrió paso al proceso de paz que se firmaría en diciembre de 2015.

El pasado 23 de Junio Íngrid Betancourt aceptó participar en un “encuentro de reconocimiento” en la Comisión de la Verdad –órgano nacido del mismo proceso de paz- con sus captores. A continuación reproducimos en su integridad el texto de su intervención no solo porque tiene un indudable valor histórico y personal, sino porque es un testimonio vivo de la ausencia de los victimarios de asumir una sincera actitud de condolencia y desde luego sin intención de reparar a las víctimas de su obrar.Mírala completa