Ilustración por Héctor Osuna

Durante seis años y cuatro meses -o 2.319 días-, Íngrid Betancourt Pulecio estuvo secuestrada por la hoy desmovilizada guerrilla de las Farc, que pretendía usarla, junto a otro medio centenar de colombianos, como valor de cambio para alcanzar sus pretendidos fines políticos. En una operación militar, de la que todavía no se tiene un informe oficial contrastado y contrastable, le fue arrebatada de las manos al grupo irregular junto a otros catorce rehenes. Esa acción produjo una inflexión irreversible en el conflicto colombiano y abrió paso al proceso de paz que se firmaría en diciembre de 2015.

El pasado 23 de Junio Íngrid Betancourt aceptó participar en un “encuentro de reconocimiento” en la Comisión de la Verdad –órgano nacido del mismo proceso de paz- con sus captores. A continuación reproducimos en su integridad el texto de su intervención no solo porque tiene un indudable valor histórico y personal, sino porque es un testimonio vivo de la ausencia de los victimarios de asumir una sincera actitud de condolencia y desde luego sin intención de reparar a las víctimas de su obrar.Mírala completa

Las sorpresivas valorizaciones del Bitcóin nos llevó a preguntarle al banquero neoyorquino Dino Dionne si ese ciberexperimento monetario era una experiencia a tomar en serio. Primero nos envió un vídeo en el que un desposeído colocaba un peso debajo de una puerta cerrada y pocos segundos después recibía tres a cambio. Luego depositaba los tres en el mismo umbral y recibía seis. Y así hasta cuando depositó un gran fajo, pero la puerta ya ni se movió. Su depósito se había esfumado. Eso, le dijimos, pero tradúzcanoslo en palabras comprensibles. Esta es su respuesta para nuestros lectores:Mírala completa

Cuando Jamal entró en el Consulado del Reino para recoger los papeles, se le ofreció té, fue drogado, y asfixiado hasta la muerte, y luego desmembrado. Después de semanas de negaciones, El Reino admitió que había sido asesinadoMírala completa