Cuando murió el Papa Juan Pablo II llovieron ríos de tinta sobre lo que fuera su pontificado, pero apenas se hizo referencia a uno de los episodios que le ocuparon casi dos décadas de trabajo, la reivindicación espiritual de Galileo, condenado por la Inquisición en 1633 por alegar que la tierra giraba y no era el centro del universo. Mírala completa