Por Hiroshi Takahashi
Especial para EL DIARIO ALTERNATIVO

Las autoridades mexicanas no desean hablar mucho del tema. Entre la primera y la segunda dosis de Pfizer ya no está claro quién está totalmente protegido, los 21 días del protocolo ya pasaron para muchos.

Los satélites artificiales allanarán el camino para los viajes interplanetarios y, aparentemente, nuestros contemporáneos serán testigos de cómo el trabajo libre y concienzudo de la gente de la nueva sociedad socialista hace realidad los sueños más atrevidos de la humanidad, se escribía en el periódico Pravda el 5 de octubre de 1957. Un día antes, la historia cambió con el lanzamiento del satélite Sputnik I. De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos, la NASA, ese lanzamiento marcó el comienzo de nuevos desarrollos políticos, militares, tecnológicos y científicos en el mundo. “Si bien el lanzamiento del Sputnik fue un evento único, marcó el inicio de la era espacial y la carrera espacial entre Estados Unidos y la URSS”.

Sputnik también se llama la vacuna rusa contra el Covid-19 registrada el 11 de agosto del 2020, haciendo referencia al primer satélite artificial que lanzaron los soviéticos antes que nadie y al hecho de que Moscú quiere dejar en claro que ellos van adelante en esta nueva carrera por encontrar una cura a este mal que ya ha matado a más de dos millones 222 mil 647 humanos al momento de teclear estas líneas. 

Se ha cuestionado su efectividad, ante la premura con la que liberaron esta fórmula, pero ellos justifican que es un logro del Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología. “Es una institución líder en su esfera a nivel mundial. Fue fundada en 1891 como laboratorio privado. Desde 1949 lleva el nombre de Nikolay Gamaleya, pionero de la investigación microbiológica en Rusia. Gamaleya estudió en el laboratorio del biólogo francés Louis Pasteur, en París y abrió, en 1886 en Rusia, el segundo punto de vacunación contra la rabia en el mundo. En el siglo XX, Gamaleya, al frente del centro, luchó contra epidemias de cólera, difteria y tifus y organizó campañas de vacunación masiva en la Unión Soviética”.

Pero además de que se cuestiona que no la han aprobado y ya la compraron muchos países, se critica que es una vacuna que proviene de un país gobernado por Vladimir Putin, un líder que se ha mantenido más de 20 años en el poder, que presuntamente encarcela y envenena a sus críticos, y que es tan efectivo en el arte de la política que podría quedarse con las riendas hasta 2036 y superar al exjefe soviético Stalin. 

“Entiendo sería para hablar de la vacuna”, dice al tomar la llamada Evgeny A. Nenashkin, luego de insistir con el número de la embajada de Rusia en México. El segundo secretario y vocero de esa nación dice que por el momento no está disponible el embajador, Viktor V. Koronelli. Y aclara que no, no ha dado entrevistas sobre el tema en los días recientes, solamente distribuyeron una declaración que está en la página de internet que ellos alimentan. 

“El 25 de enero el Presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, sostuvo una llamada con el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador. Las partes refrendaron el carácter constructivo y mutuamente ventajoso de las relaciones ruso-mexicanas, las cuales se están desarrollando en diversos ámbitos. Discutieron en detalle la lucha contra la propagación de la Covid-19, así como los temas de seguridad epidemiológica. Abordaron la organización de suministro de la vacuna rusa Sputnik V a México y la formación de los especialistas médicos mexicanos en Rusia. El Presidente Putin deseó al Presidente López Obrador, diagnosticado con coronavirus, pronta y completa recuperación. Las partes acordaron mantener sus contactos”.

En la sección de Cooperación en ciencia y tecnología tampoco hay respuestas a las críticas de los principales medios de comunicación de este país, que tienen a sus lectores de noticias gritando que habrá problemas si a los mexicanos les aplican la vacuna rusa, pues no se ha probado todavía su efectividad ni se han conocido sus reacciones adversas. Mientras que continúan criticando que las de Pfizer no son suficientes para inmunizar a todos los habitantes de este país. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México informó el pasado 19 de enero que pactaron con diferentes farmacéuticas internacionales la compra para el primer trimestre del año de 21 millones 394 mil 650 dosis de vacunas contra la Covid-19, que servirán para inmunizar a 14 millones 172 mil personas. El canciller Marcelo Ebrard Casaubon dejó ver en sus gráficas que llegarán poco más de cinco millones de dosis de Pfizer. Seis millones 950 mil de CanSino; dos millones de AstraZeneca, y siete millones 400 mil de Sputnik V. 

Con respecto a la vacuna rusa, el secretario mencionó que también se encuentra a la espera de la autorización de emergencia en nuestro país, cuya negociación está a cargo del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, y su equipo. Reiteró que se tiene prevista la compra de 7 millones 400 mil dosis que llegarían a México entre el 25 de enero y el 29 de marzo. 

Para 120 millones de mexicanos no hay vacunas todavía. 

Pero los medios masivos critican los estudios de la vacuna rusa, la que supuestamente nos tocará a muchos mexicanos y argentinos y bolivianos y paraguayos… Preguntan si alguien se la pondrá, como sugiriendo que sería una decisión que los podría llevar antes a la tumba. Las autoridades mexicanas no desean hablar mucho del tema. Entre la primera y la segunda dosis de Pfizer ya no está claro quién está totalmente protegido, los 21 días del protocolo ya pasaron para muchos. Y aunque las vacunas rusas se mencionan como una opción para regresar a la vida normal, a la de siempre en algún momento del futuro, tampoco han llegado como bálsamo masivo a este territorio. Sputnik V no ha cambiado la historia, ni Pfizer ni CanSino ni nadie.

“Mándame un correo con las preguntas al embajador”, dice Evgeny A. Nenashkin ante las solicitudes de información.

* Hiroshi Takahashi es Director Editorial de El Sol de México y corresponsal de El Diario Alternativo en Ciudad de México